(En 2008 Tyo también estuve en Bombay, que me gustó mucho. -link a la descripción)
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El viaje por etapas:
Nueva Delhi
Es la capital, punto de llegada y de salida. Una de las ciudades asiáticas más caóticas, en la que hay poco de interés y mucho de contaminación. Nos coincidió además con un tiempo monzónico, el día que llegamos hubo un atentado en la parte antigua, y estuvimos a punto de perder el tren. Poco que destacar.
Se trata de una ciudad de mayor tamaño y en donde el ruido, la presión y el caos se percibe más claro. Aún así, el Guest House en el que nos alojamos con vistas a la impresionante fortaleza/palacio que domina la ciudad desde un alto y el azul de las casas de la parte antigua que se encaraman en su loma nos permitieron disfrutar mucho. La fortaleza impresiona de veras, está muy bien conservada y con un audio-guía que te transporta 300 años atrás.
Es la ciudad del lago, la ciudad de Octopussy (James Bond), con el famoso hotel de lujo emplazado en mitad de las aguas. Una ciudad que parece que apuesta por el turismo responsable y que por ello coloca módulos solares en las azoteas y limpia algo las calles. La gente además parece más tranquila, y el ambiente es relajado y algo señorial, asemejándose a una ciudad balneario con tintes de Mónaco o de Venecia. Como anécdota, me agarré un colocón con un “Special Lassi” que viene a ser una mezcla del batido de yogur que toman allí con un derivado del cáñamo. Ojú cómo me pegó ;).
AgraLa del Taj Mahal, destino ineludible por ello. El edificio y el recinto son muy bonitos, al igual que el fuerte de Agra que también visitamos. Aún así, la impresión que nos quedó fue de agobio por los taxistas, tiendas y gentío. Llegamos tras dormir en tren y nos fuimos pasando otra noche en tren camino de Varanasi.
Varanasi
La ciudad santa de los indios por antonomasia, bañada por el nauseabundo Ganges en donde hay crematorios públicos y en donde los hindúes se dan baños espirituales. ¡Mae mía qué agobio! Tras el agobio habitual al que te someten los taxistas a la llegada, fuimos para el centro sorteando el tráfico si cabe más caótico que en las otras ciudades, y llegamos al borde de la parte antigua por donde debíamos continuar andando, acompañados por el taxista. Entre el calor y la humedad, el taxista que nos ofrecía otras opciones de alojamiento, otro que se nos pegó ofreciéndonos otras alternativas, que hasta el 3er hotel no encontramos lo básico que buscábamos (baño interior, porque ni AC, ni agua caliente ni sábanas), y que las calles eran de metro y medio de ancho en las que había que sortear con la mochila a cuestas vacas, perros, monos, motos, bicis, boñigas, charcos, basuras y cazaturistas… la llegada fue muy cansada. Me causó desilusión porque me resultó lo opuesto a una ciudad armoniosa o espirituosa, ya que la presión al turista es extrema en cuanto te asomas a los principales puntos turísticos. Fuimos en barca al anochecer y al amanecer, observando los rituales y baños que practican como si de una función se tratase y circulando en procesión como los patitos en una barraca de feria. Por lo menos, debido al generoso monzón que recientemente había acabado, el Ganges fluía a rebosar y las aguas estaban algo menos fétidas de lo habitual (es el tramo de río más contaminado del mundo y apenas contiene oxígeno).
North Goa (Arambol)Playas y relax. Resort hippie de los años 70, fuimos al norte de esta excolonia portuguesa a relajarnos. Y lo logramos. Se ve que está empezando a desarrollarse más de lo que debería, pero siendo temporada baja el ambiente y el paraje era estupendo, con playas desiertas, buen tiempo y sin presión alguna. Las aguas no son cristalinas, pero nos llevamos de recuerdo el viernes en que alquilamos una moto y fuimos a explorar un par de playas que nos habían aconsejado, comiendo en una pequeña choza regentada por una familia local muy maja.













