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3 de septiembre de 2008

EL SUEÑO JAPONÉS


No me lo quito de la cabeza. Pasan los días y siguen repitiéndose las imágenes… La verdad es que tanto avión y movimiento marea. Pero es que Japón es… distinto. Viniendo de Irán es… otro mundo. Llegar al aeropuerto y ver todo tan limpio. Tan bien dispuesto. Colas que la gente respeta. Personal que sonríe cuando te pide algo. Claridad, orden… ¡parecía estar soñando!


En esos sueños se suceden muchas luces de neón y grandes edificios, bicis y “trenes bala”. Me adentro en perspectivas futuristas a las que me acerco y accedo atravesando templos budistas y jardines zen, todo ordenado y limpio. Tan limpio que no me atrevo a tirar nada al suelo a pesar de no encontrar ninguna papelera en todo el país. Me topo con barrenderos en traje, con camareros que rechazan mis propinas y con infinidad de dispensadores de bebida por cualquier calle o monumento. Y la gente me sonríe como hipnotizada, no paran de repetir “Arigato Gozaimasu” inclinándose. Hay kimonos, Yukatas, minifaldas, trajes, pelos de todos los colores, carteles de todas las marcas que conozco y de las que desconozco; y gente, mucha gente. 

Llueve, truena; hace mucha humedad. ¡Muchísima humedad! Me siento en una cafetería en donde suena jazz. Y “se respira” jazz. Me siento como en una película de Woody Allen ¿Rodará en Tokio cuando dice que es Manhattan? No, debe ser en una de Wong Kar Wai. Puede ser. ¿O es en un libro de Murakami? Estoy aturdido, debo relajarme. Qué mejor sitio que tomando un cóctel con Isa en el Park Hyatt (Lost in Translation), escuchando a un trío de jazz con la tormenta descargando sobre Tokio, ahora a nuestro pies. Mucho mejor.

Es en ese trance cuando disfruto. Nos vamos a Odaiba para admirar desde la isla artificial el enjambre de luces que conforman el eskailain. Tremendo. Foto, foto. Y vuelta, que tenemos un “Nomihodai” (todo incluido) con Eider, Asier y Alex. Y se une Pintor. Y Makiko se viene. Y vamos al Karaoke. ¡Qué grande el Karaoke! Una sala privada con barra libre en la que destrozar tus temas preferidos. Un privilegio. Para rematar, al Womb (Babel), disco de renombre en el que la música atronadora diluye todas las letras kanjis y las ciudades y los templos. Al son de la misma se agolpan frikis de Harakuyu, pijas de Omotesando, adolescentes de Shibuya, yupis de Shinjuku, monjes de Meiji y Nara, Geishas de Kyoto, jóvenes de Dotombori, pescadores del gran puerto de Tsukiji. Incluso la gente se convierte en dibus manga de Akihabara. Y entonces…

Ahí me despierto. ¿Fue todo un sueño?... 

Para salir de dudas, entro en “Mis fotos de Picasa” ;-).

2 de septiembre de 2008

Sobre estereotipos nipones

Hay países de los que se tiene una vaga idea o un nulo prejuicio y otros ante los que te dispones a enfrentar una imagen que, bien por las películas o por la propia imaginación, tienes mal que bien formada. Japón pertenece en mi caso a este segundo grupo, así que expongo a continuación mi visión de la realidad tras conocerla in situ.

“Todos los japos son iguales” Pichí, pachá. Cada uno con su tendencia, y su moda (todos abanderando alguna tendencia o de traje) pero digamos que sí…

“Japón es muy caro” Primer desmentido. El transporte (metro, taxi, tren bala) sí que lo es. Y la vivienda también parece serlo (Aún así, no tan caro como R.U., x.e.). Comer, y turistear (hotel, entradas…) es bastante más barato que en España…

“Los japos son muy formales” Siempre, je, je. Sonrisita, y pueden no entenderte ni papa, pero siempre educados y correctos. ¡Si es que parecen todos buena gente!

“La comida japo es deliciosa” Soba, Raimen, Teppenyaki, Okonomiyake, Makis y Sushis (Bento “box”), Mackarel, tempura… son muchos de los platos que probamos y que nos encantaron. Particularmente, no era/soy ningún fanático (de los que abundan, con algún factor de “moda” detrás…) de la comida nipona, pero comimos de maravilla, y como relato, con muchísima variedad más allá del internacional sushi. Muy a gusto.

“Japón es tecnología punta” También tienen templos (Sobre todo Kyoto) y mucho parque. Y me llamó la atención los inmensos espacios naturales y montañas que se aprecian en los trayectos en "tren bala" (precioso Hakone). Pero Osaka y Tokio son muuuuuuuy modernas, muy futuristas. Respecto a otras metrópolis como NY, Tokio no es cosmopolita, sino muy japo. Pero como urbe creo que es la ciudad más espectacular que he conocido.

“Japón está muy lejos” Culturalmente en apariencia son muy occidentales, aunque en sus modos son muy japos. Es el contraste templos-rascacielos que coexiste en Tokio. Geográficamente… otro tanto. Me chupé 4 horas Teh-Moscú y otras 10 hasta Japón (lo mismo que desde España). Y llegas. Y estás. Se puede hacer, y se disfruta mucho.

“Más vale una vez colorado, que ciento amarillo”

Sabio proverbio ;-)